7 de abril de 2006

De ventiscas y amorios

Existe esa ventisca alada alumbrada y azul que azota de vez en cuando los
rincones. Ventisca que arde y a veces quema. Ventisca dulzona y triste,
tan atareada de ausencias,tan desolada de manos. Se pregunta a quien
enviar su vientito, vientito de amores, de esos que arden y arden y no
piensan y solo aman. Arden y aman. Pero se dice que ya no hay, que se
acabaron. La gente ya no se ama, ya no se arde, no se incendia.
Triste tristeza de ventisca alada. Que anda repartiendo chispas a ver
si alguien se anima y se enciende. El que se enciende, no puede estar
solo y busca amar. Amar y arder. Y aquella ventisca alada alumbrada
azul traviesa estará feliz de acariciar a los que arden y no piensan.

Natalia Gigliotti
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