22 de mayo de 2006

Quizás alguien destierre algún silencio y lo circunde. Y lo paralice de metáforas. Y se convierta en verdad. En silencio silenciado por palabras y otras yerbas. Y sobreviva. A las metáforas y los rosarios. Que le sobreviva a los escritores y sus conjuros mágicos. Y sus lunas saltarinas. Y sus llantos estrellados y brillantes.
Que el silencio sea mueca divertida o desgracia maldecida. Pero que exista. Que no se desanime, que no se resista a ser visitado.
Que el silencio, tan desabrigado él de música y de ruido, sobreviva, y nos perdone.
Nati.-
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