7 de junio de 2006

El talismán fagocita nubarrones varios y se resiste a la asquerosa y urbana humedad (peligrosa incluso en estos tiempos). Las pupilas que se dilatan corren locas por el suelo, buscando motivos para babear sobre el asfalto impunemente. Un día de humedad como cualquier otro, calavérico, imsomne, gentilmente regalado. Climáticamente fatídico y hermoso... una ganga, una ofertita incluso en estos tiempos.
Sibila meteorológica
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