10 de agosto de 2006

Del hombre que amo


A veces el hombre estira las alas y vuela.
Simple silencio que lo rodea y lo vuelve grande, me alcanza entre reglas
y resquemores y vuela.
A veces el hombre rompe con sus tableros cuadraditos bicolores y me mira
desde sombras, soltando soles que me envuelven.
Sola la órbita que lo rodea, lo vuelve amado y lo estrella contra el espacio
desigual y tornasolado de la vida de a dos, y lo libera.
A veces el hombre estira las alas y ama.
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