11 de agosto de 2008

Cadáver Exquisito

la luna que arde entre las manos
un papelito huerfano que corta el aire
risa de complicidad fraguada
un hilo de pureza que se marchita
la piel recostada en el cuerpo, hambrienta
los ojos bucaneros, llenos de mares
las telarañas de pasado mañana
el totem de los abrazos
las lágrimas no lloradas
los azules que habitan las esquinas
el bocado de cielo compartido
el tiempo bailando el lunfardo de las despedidas
las notas al pie
las palabras que se suicidan de la boca
las jaulas negras que adormecen
las metáforas que se tardan en los paréntesis
una boca que invita, pero que no alcanza
papel y tinta invitados al vaticinio
un incendio por delante
corazones con capacidad de intermitencia
locura mandibular...
mi cadáver exquisito
Rosa Mosqueta
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