31 de diciembre de 2009


La ambigüedad de bocacalle
las herrumbres
un cielo que parpadea cada dianoche
sin quejarse.

Los silencios que me susurran palabras cada tarde
cuando el reloj marca las 5.

Hoy estoy siendo en esta bocanada de humo.

La simpleza es un lugar tibio y cómodo
donde uno podría quedarse quietamente rato largo.
Sin embargo elijo la voracidad de lo complejo,
el camino de piedras, algunos fracasos,
las victorias infinitas.

Elijo existir en esta bocanada de humo,
en su silueta de mujer.

Elijo los fracasos porque detrás hay nuevos mapas,
más personas,
el tumulto enardecido,
la soledad implacable.

Elijo ser en otra gente. Desmembrarme l'alma y repartirla.
Verla volar, victoriosa, entre los míos.

Elijo la calma de una noche cualquiera
para escribir estas cosas. Para llorar o para arder.
Para nombrar lo que me falta.

Elijo ver -y no mirar-. Elijo tocar.
Elijo destruir los muchos muros que oxidan la piel. Elijo sembrar.

Elijo el gesto. La palabra. Una mirada, un abrazo.
El amor.
Elijo el amor.
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