16 de septiembre de 2010

Rompiente.


Mi cuerpo no quiere ser trinchera.
Sino camino.
Puerto de partida o de llegada, da lo mismo. Pero puerto.
Que es parecido a puerta. Y ahí está la gracia.


Este cuerpo no quiere ser escudo. Ni cápsula. Y nido tampoco.
Sino rompiente.
Ola y océano.
El calor hermoso de verano. La simpleza del abrazo.


Este cuerpo quiere ser mío, asombrosamente, todos los días.
Y aquí se lo agradezco.

Pintura: La mujer desnuda, de Pablo Picasso.
Publicar un comentario