31 de enero de 2011

Tormenta.


Cada quien y cada cual
en su respectivo hogar,
lugar,
o circunstancia,
debería salir
ya mismo,
ahorita
a mirar cómo llueve
con relámpagos,
con viento norte y oeste,
con ríos en las bocacalles,
truenos
basuritas que huyen
cosas rotas
y viejas que navegan en las esquinas

-las tormentas limpian la mierda de la ciudad
le sacan los calores
las malas ondas
los olores-

Por eso hay que salir a verlas
y bienvenirlas con reverencias
y ofrendas de plantas que necesitan riego.


Creo fervientemente que hay pocas cosas tan lindas como una tormenta de verano.
Dicho esto sólo queda echarse a dormir, escuchándola.


PD: ay!, tormenta hermosa, quedate.
Yo te presto mi balcón y mi jazmín -




Pintura: En la lluvia de verano, de Kai-Mai Olbri
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