15 de agosto de 2011

(In) Seguridades.

Yo no estoy segura de nada. Pero de nada, posta.
Si lo estuviera, no tendría sentido la crítica, ni el estudio, ni leer algunos libracos.
Inclusive, cuando me ausento un tiempo de alguno de mis lugares, siempre pienso que los demás, sean quienes sean, están enojados conmigo por mi ausencia. Siempre creo que la gente está enojada conmigo. Raro de explicar. Una neurosis interesante y grande como una casa. Cierto tipo de extraña inseguridad. Pero se vive igual, y bien. Demasiado.

Sí sé muy bien lo que siento. Confío en lo que siento. Cuando abrazo, cuando beso, cuando agito una bandera, sé perfectamente lo que siento. Hasta lo puedo racionalizar, y justificarlo, solamente para que no quede en estado de sentir puro.

Anoche, ay, anoche! Sentí miles de cosas.
Pero felicidad, la primera de todas.
Y, tengo que decirlo, les rompimos el culo a los cipayos, a los vendepatrias y a los fascistas.

¡Y qué manera de romperles el culo, compañeros!

Siento tanto orgullo. Digo Cristina, y se me ensancha el pecho. Y digo pueblo y me arden los ojitos.
Me emocioné mucho anoche. Tenía ganas de gritar y de cantar, y de no parar de gritar y de cantar nunca. Oíd, mortales, el grito sagrado: Libertad, Libertad, Libertad!
Somos de la gloriosa Juventud Peronista, somos los herederos de Perón y de Evita!

Néstor no se murió, Néstor no se murió, Néstor vive en los pibes que están cobrando la Asignación!
Y sí, también, por supuesto: Borom bom bom borom bom bom, para Cristina la Reelección!
Por que es así muchachos, ella está ahí, batallando contra la oligarquía. Tomando todas las decisiones que sólo una buena estadista puede tomar, sin siquiera haber tenido al pueblo apoyándola antes. Ahora sí, ahora le sostenemos la espalda, aunque sea fuerte como el junco la compañera, y no se quiebre nunca. Ahora estamos. En buena hora.

Y siento que no puedo hacer más que seguir militando por la Patria que quiero. Por la Patria que soñaron los compañeros y compañeras desaparecidos. Y por la Patria que soñamos nosotros. Porque los sueños que se soñaron, cuando son de muchos, es necesario retomarlos y engrandecerlos. Hacerlos nuevos. Como este tiempo que corre. Y no. Este tiempo que está acá y es todo nuestro.

Qué felicidad.

Y no sé qué pensás vos. De verdad. Pero cuando veo que enfrente están los personeros de la muerte, está la sociedad rural, están quienes la odian por mujer-militante-inteligente, está el multimedios, están estos hijosdeputa entristecidos porque gana la conchuda montonera, están los ladrones de la tierra, los defensores del orden, los que pregonan manodura, el totalitarismo mediático, está la oligarquía en todo su esplendor, la patria financiera, la sojera, la menemista y los canallas, y los cínicos, y los traidores... pues bien, ante todo eso, no puedo más que sonreirme por estar aquí. Al lado de ella. De este lado de la cerca patria. Y sentir este enorme amor. Por todas las banderas que se me metieron en el pecho. Por todo este pueblo cantor y militante que me recorre los ojos.

No puedo más que sonreirme y sentirlo. Fuerte. Como repique de tambores. Sentirlo y estar segura: este es mi lugar. Y aquí me quedo.

¡Arriba Patria mía! ¡Que no nos han vencido!
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