7 de octubre de 2011

Penumbra.

Te miro. Bastante. Sostenidamente, te miro.
Por ahí siento que te me agrandás adentro.
Y tengo ganas de abrazarte rato largo. Y de quedarme ahí, abajo de tu abrazo.
Porque, pese a todos los pronósticos, ahí me encuentro.
Soy casi tan yo como cuando estoy conmigo. Lo que, por supuesto, ya es mucho decir.

Y hoy llueve. Pero no estás acá. Y tengo tremendas ganas de compartir una lluvia con vos. Mirar la tormenta y hacerte el amor. Reirnos de nosotros. Y amar el tiempo, la primavera, los ruidos, la penumbra y tus manos.

Tus hermosas manos cuando tocan.


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