10 de noviembre de 2011

Montevideo.

Montevideo me miró.
Le sonreí. Y me sonrojé.

Montevideo tiene río. Y se ríe.
Calles viejas.
Chiquitos que todavía
como en una postal de hace 50 años
juegan a las canicas.

Montevideo es viejo.
Pero lo tiene a Artigas.
Y las ferias eternas de chucherías hermosas.
Y a Torres García.
Y a Eduardo.
Y al negro Rada.
Y al Pepe.

Un río de plata tiene Montevideo.
Una rambla que tardaría muchos soles en recorrer (y con gusto lo haría).
Pocos niños.

Montevideo linda.
Ciudad para irse a vivir, de viejos.

Cuando nos cansen los ruidos.
Y querramos mirar el río infinito.


A mis amigos y amigas mercosureños.


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