7 de junio de 2012

Estela.



El cuerpo de Estela se contrajo.
Sintió como si una garra le arrancara el vientre de un zarpazo.
Lloró, desconsolada, por días. Por meses. Años.

Su hija estaba embarazada.
Era una jovencita dulce, testaruda, idealista.
Estela supo que no la vería más.
Ni a su hija ni a su nieto, que se habría llamado Guido, si resultaba varón.

Los milicos se llevaron a Laura en noviembre del 77.
Laura parió en la negrura. Nadie supo. Nadie vió. Nadie oyó.
Laura parió un hijo en medio del terror y nadie lo recuerda.

Estela sí. Estela recuerda todo. Tiene memoria de elefante.
Estela recuerda que le arrancaron a su hija y a su nieto. A quien busca, tantos años después.
Recuerda el dolor profundo de vientre arrancado.
Recuerda el llanto.
Y la historia que empieza allí, circulando alrededor de la pirámide de la Plaza de Mayo.


A Estela Barnes de Carlotto | Abuela de Plaza de Mayo
Verdades verdaderas. Película sobre la vida de Estela 


[Poema expuesto en "Todos somos Arte", Espacio Candace. Sta Fe, mayo 2012]
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