21 de julio de 2013

Poesía de café.

Puedo estar triste, claro. Y también tener unas ganas voraces de hacer el amor.
Miro mi talón izquierdo, que no es de Aquiles, sino de Natalia.
Pienso que no quiero hacer poesía de café. Ni parir hijos que no quiera tener. Ni ser agnóstica por las dudas, si dios no existe.
A veces quiero salir en pelotas y burlarme de los corpiños.
Hacer poesía así, con el pechito desnudo y unos kilos demás.
Cagarme de risa, mucho. Caminar la vida a carcajada limpia.
Estar un poco loca, también. Desnudamente cuerda y sanamente loca. Ser feliz.

Estrepitosamente feliz, contra todos los pronósticos.
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