14 de noviembre de 2013

Sorpréndase.

Sorpréndase -dijo
Y abrió los ojos que en realidad eran la boca. No pidió permiso. Me navegó la garganta, el pecho, los riñones, los muslos, las rodillas, los deditos gordos de cada pie.

Vengo a decirle, señor, que recién lo conozco. Recién. No había mucho antes, y ahora todo es brillante y nuevo [primavera otravez] -dije

Y abrí la boca que en realidad eran los ojos y el abrazo. Hay muchas cosas que todavía no sé decir.  Y vengo de sobrevivir una nostalgia, y alguna que otra lágrima, y un abrazo que ya no es mío.
Pero acá estoy, jodida y radiante*, más lo segundo que lo primero -por suerte-.

Sorpréndase conmigo -eso quiero decir. Venga y sorpréndase conmigo.








* Mario Benedetti, dixit.
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