29 de diciembre de 2013

Juntar.

Yo me hago cargo de mis sin embargos,
de la pena y de la gloria,
de todos mis bardos.
Kevin Johansen.


Hay momentos en la vida donde es necesario sentarse a juntar toda la infancia y la adolescencia. Amarrar la canoita a la orilla de los recuerdos y mirar el pasado, despacito, sin miedos, mirar. Abrir el pecho de aires viejos, y ver.
Sentir de nuevo la adrenalina de una escondida, del primer beso, de huir del reto.
Parar la pelota y mirar todo lo que fuimos.
Sentir, otra vez, el corazón desbocado de amar por primera vez. Encontrarse en aquellos ojos. Y volver a pasar por el cuero toda la tristeza de lo que no fue.
Juntar toda la infancia, tan feliz. Armar el rompecabezas de la adolescencia, tan veloz, tan voraz. Comprender que los otros hicieron lo que pudieron consigo mismos, y yo también. En el medio hubo algunas decisiones. Consecuencias. Tiempo, mucho tiempo.
Sí.
Es tiempo de tomar todo eso en las manos y hacerse cargo. Digo: vengo a hacerme cargo de lo que soy, de lo que fui, de lo que quiero.
Es preciso repasar. Reencontrarse. Reparar. Recomponer y recomenzar.
Es preciso andar con la vida en la punta de los dedos, al borde de la sonrisa.
Es necesario tomarse una pausa en la banquina y juntar toda la historia, todita.
Desmenuzarla y echarla a volar. Para crecer.





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