12 de septiembre de 2014

Tiempo.

¿Hablamos desde el tiempo nosotros? De eso que no vemos pero nos falta, nos determina, nos agota, nos enriquece, nos olvida.
Hablamos desde quién sabe dónde. Pero hablamos.
Suspiramos deseos. Como que llegue el fin de semana. Un feriado. Dejar de pagar el alquiler. Trabajar un solo turno -fíjense qué buena esclava-.
El tiempo pasa lento. No me llama. No me escribe. No me nada. No lo llamo, no le escribo, no le nada. Porque el orgullo, y blá. Porque el agotamiento, las ganas de sólo algunas cosas y nada más.
El tiempo pasa rápido. Diez o doce horas corridas de trabajo, un baño, una reunión amistosa, dos cervezas, un postre, la cama. Bendita cama.
¿En qué momento salir se convierte en un esfuerzo?
Revelarse contra la rutina a mitad de semana, tomarse el tiempo para charlar de minucias y de importancias. Beber alcohol de forma moderada, por las dudas. Malditas dudas que nos salvan del despido y la resaca.
Crecimos, no?
Salir es un esfuerzo después del día largo, pero también después de la larga semana.
Elijo una peli, comida humeante, vino, la cama-refugio-desayunador, buena compañía siempre, claro.
Eso antes que las luces, la música-estruendo, los tacos, el push up, la faja, los lentes de contacto, el tampón, la risa medio falsa, el espumante-asco. Igual, casi siempre mejor cualquier cosa antes que todo eso. Cierto es que hay tiempos en los que gusta, por supuesto. Pero ahora no.
Crecimos, cambiamos, variamos, qué sé yo.
Hoy es otra cosa. Unos candombes en una callecita a mediados de octubre. La carcajada de los amigos en una cena improvisada. Unos pies que tapan otros pies en el medio de una cama en el medio del invierno. Cheescake de frutos rojos. Proyectos nuevos y brillantes nacidos a la luz de un chat casi accidental. Abundantes copas de vino tinto, bueno y rico. Encuentros casuales. La luna que cada vez se parece más a la primavera.
El tiempo que nos junta a todos, en algún momento u otro.
Esto, estas cositas que digo, minucias e importancias.
Esto debe ser algo parecido a la adultez.  


De la serie ABANDONOS, de Gabi Rubi


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