31 de diciembre de 2014

Balancita.

Balanceada, balancita, balanceando
Puedo decir que me faltaron algunos asados
Hacer deporte -me río de la ocurrencia-
Volar.

Y ahora las preguntas de rigor
¿qué quiero hacer? ¿qué estoy haciendo?
¿dónde voy? ¿cómo? ¿con quienes?
¿importa eso?
¿soy feliz?
Esas son las preguntas, al fin y al cabo.

En el medio de los planteos findeañeros, las dudas de futuro
los dóndes, los cuándos, los quéonda, los quiénes, los cuántos
hay intersticios de cordura: he llegado hasta acá, enterita
con los ojos abiertos
la piel dispuesta
las canas nuevas
y el camino fresco a la orilla de los pies.

Hubo -hay- buenas hermosas necesarias compañías
También corridas, carcajadas, llantos
felicidades y tristezas, claro
broncas, movidas, mudanzas, quietudes, alegrías
injusticias y justicias
amores, decisiones, finales

Hubo -y hay- sinceridades, caricias que descosen, miradas.
Por suerte.
Al final, lo que cuenta es que haya manos que nos ayuden a contar
Y ojos que nos ayuden a mirar.
Y ser, cuando haga falta, las manos que otros necesitan
Los ojos que a los nuestros les faltan.
Y las palabras. Que haya palabras necesarias y bellas
-gracias, te quiero, abrazame-
para todos, siempre.


Gabi Rubi
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