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Arriba

On: 14 de noviembre de 2009

"Se va quitando
poco a poco
telarañas".

Ella - Bebe


Hay cielos por todas partes

Y esto de los muros es un problema. Arriba -bien arriba- sigue habiendo cielo.
Tan triste andaba una, que se olvidaba de mirar pa'rriba.

Tiempo pasado siempre fue peor.
Habrá que hablar de futuros, de las cosas que podemos hacer,
que tenemos que hacer


Habrá que desechar un par de cosas, saborear algunas nuevas

Hoy todo es esta lluvia que invade y abriga y canta

Tan grande es esa maravilla...



Ahi voy... a mirar el cielo


Soledades I

On: 27 de octubre de 2009


Esta necesidad de vos me delata.


Y si todo fuera un poco distinto. Si ese beso hubiera sido en otro momento, pero igual. Igual de dulce, igual de espontáneo, en el lugar que más me gusta… si hubieran faltado todos ellos, si sintiera que fuiste sincero, si hubiera calma.


No te soltaba, no hubiera dejado que te fueras, no cabría mi corazón, hinchado de vos, en este mundo.


Y te invento. Invento tus manos recorriendo estas soledades. Invento tu boca detrás de la noche, delante de mí, diciendo lo que no digo, sin decirlo.


Te besaría tanto.


Y la verdad es que no es raro.


Suelo amar a hombres maravillosos, pero ocupados o locos. Y me duele tanto.

Esta falta.

Esta ausencia de boca. De tu boca.


Necesito de tu abrazo, ahora. De tus manos que miman, de tu voz dulce diciendo mi nombre.

Pero no estás.

Y sin embargo yo sí estoy, acá, encontrándome con que te necesito, siendo que nunca te tuve antes.


Te besaría tanto. Te recorrería entero con esta boca.

Te haría el amor, intermitentemente, despacio, muchas veces.


Te nombraría cada tarde, como lo hago siempre, cada vez que el reloj marca las 5. Diría tu nombre de aire y entendería lo que me falta, esas pocas sílabas que me hablan de otra cosa, que no es esta soledad, ni esta mentira que me vendo a mí misma, cada día.



Por suerte existen estos momentos, donde puedo nombrarte y tocarte aunque no estés.
Por suerte sé consolarme. Tengo palabras y alas.

Sí. Por suerte todavía tengo todas estas palabras.


Pintura: Soledades, de Miguel Menassa

La Loca y la Violencia

On: 21 de octubre de 2009

¿Sintieron alguna vez la increíble y desquiciada necesidad de putear hasta quedar afónicos?

¿O de pegarle a alguien, cualquiera, una buena trompada para liberar tensiones?

Así fue mi día. Por suerte sólo me quedé con ganas de lo segundo.

Y por suerte, existe esta gente que sabe reflejar tan bien lo que le pasa a una.

La Loca de Mierda, una amiga de las buenas.




Y la frutillita del postre: Violencia

()

On: 18 de septiembre de 2009

hoy hace quietud

(escucho una música que desentona con la lluvia)

hay otros muros ahi afuera

los indescifrables los imprescindibles

hoy hace agua

(un plato vacío en la cama, mis cigarrillos, Huerque Mapu)

ahi afuera hay otros

que no son muros (y saben que los nombro)

hoy hace pocas palabras de las que se dicen

y muchas de las que se escriben

(cuando era chica, muy, le robe el sacapuntas a un compañero de la escuela -y todavía lo tengo-)

hoy hacen ganas de hacer otras cosas que escribir en este lugar

darle nombre a lo que tengo que no se llama

(hace poco tiempo prometimos regalarnos con amigos, léase regalarnos de hacernos regalos, y sentí una cosa tan grande, tan mía, como un amor raro por gente que no conozco tanto, que me sentí egoísta)

hoy hace cierta locura y nostalgia y felicidades pequeñas

(lo cierto, lo absolutamente cierto, es que cuando quise verte no te vi, y tenía preparado todo lo que te iba a decir, las posturas, las miradas, los sortilegios hechos la noche anterior)


no importa

ahi afuera hay una lluvia que me espera

y no le debo nada

ni sacapuntas, ni metáforas

ni muros, ni palabras

-A algunos de esos-

Decir

On: 24 de agosto de 2009

Si ellos dicen la verdad,
seguiremos mintiendo...


Vinito y amor - Arbolito.

También les queda no decir amén,
no dejar que les maten el amor,

recuperar el habla y la utopía,
ser jóvenes sin prisa y con memoria,
situarse en una historia que es la suya,
no convertirse en viejos prematuros.


¿Qué les queda a los jóvenes? - Mario Benedetti



No decir amén ni todavía
Cuando nos quede la última gota de sudor entre las manos
Y andemos arañando las espaldas de los dioses


No decir amén ni en figuritas
Aunque estemos tan solos tan cerca del espanto


No decir amén sino mañana
Y decir gracias porque existe


No decir amén sino te quiero
Y hablar al oído de ese que despierta un poco el calvario y la belleza


No decir amén, decir te ayudo
Aunque no haya nada que dar ni tiempo


No decir amén sino cantar
Y bailar cerca de las sombras
Y asombrarse de este espacio y de la luz que lo conmueve
Y lo libera


No decir amén
Decir poesía decir fusil decir manos, amor
Y un par de abrazos



Verdades de Invierno

On: 18 de julio de 2009

Todo tiene presencia

La humedad

el neón que se filtra

la gente que desafía la hojalata de los carros...


Fragmento de "IX", de Mario Matarrita



Por mis huesos navegan sales de tormenta.

No existe.
No existe el relámpago ni la piel
si no los encuentro bajo la almohada
o entre mis piernas.

Es mentira este elíxir de madrugada
esta verdad de invierno
esta necesidad de vientre y abrazo.

Por mis huesos navega el semblante de un reflejo
la inmensidad de un parpadeo
y cierto rumor a vasco en mis orillas
-las que se oponen a la injusticia, a la voracidad del tiempo y el mundo-

No existe.
No existe mi carne en la dulzura de la noche
ni los otros ojos que me miran
más allá de este papel que los nombra los crea los sostiene.

Y aquí, los enhebra.
Aquí, los festeja.



On: 30 de junio de 2009


darse cuenta
por accidente

que atrás y adelante
y también a los costados

siempre

arriba y abajo

va la vida
tramando algo
enfurecida
o titilando

bien rápido,

pero bien despacio



Pintura: Xul Solar

23

On: 19 de junio de 2009


23 espacios deshabitados entre las comisuras de la boca.

23 vueltas de luna y 23 de sol.


23 miradas imborrables, 23 abrazos llenadores de los que sacan el aliento.

23 hermosísimas primaveras, y ni hablar de los 23 otoños.


23 mundos absolutamente diferentes. Pero siempre decir Junio, jugando al amor.

23 momentos tatuados en detalle, intermitentes, descomunales.


23 silencios bien guardados.

23 mentiras que valieron la pena.


23 corazones rotos (los míos, por supuesto)

23 almas inundadas de risa (las mías, sin dudarlo)


23 verdades acechantes, maravillosas, terribles o alegres. Pero verdaderas.

23 círculos hacia el infierno y 23 al cielo.


23 puteadas bien puestas.


23 desánimos y la misma cantidad en esperanzas.

23 puertas, 23 almohadas, 23 ventanas, 23 calvarios, 23 abrazos, 23 besos.


23 personas que amo con locura y 23 que amé.

23 felicidades merecidas.


23 años de mi natalicio (8401 días). Qué lo parió! Festejemos, carajo!



Pachamama de mi sangre

On: 16 de junio de 2009


Tan escandalosamente fabulosa. Mi vieja.

Madre flor, madre suelo.


Mi vieja, Pachamama de mi sangre.

Ella tan atormentada de recuerdos. Tan inundada de palabras.

Mi vieja que me enseñó a mirar a los otros, lejanos, como hermanos.

Ella tan colmada de desamores, tan saciada de amores.


Mi vieja de sangre y ceniza. Y algunas lágrimas, y algunos fracasos.

Madre nostalgia. Madre castigo. Madre alegría, mi vieja tan llena de carcajadas.


Mi vieja luz, madre luciérnaga. Tan increíblemente apasionada.

Tan sorprendentemente deprimida. Mi vieja geminiana.


Que metaforea la vida de mil modos,

que me enseñó la militancia y la entrega que ahora me corre por las venas.

Ella que me tatuó el socialismo en los poros.


Mi vieja utopía. Madre entrega.

Ella tan así de valiente. Mi vieja cielo.

Madre estrella. Madre noche.

Ella que nunca nos preguntó por la tarea, porque se sobreentendía lo que era la responsabilidad.


Mi vieja de verdades atronadoras, de mentiras pequeñas,

de sexología casera, de retos infernales.

Ella que me inculcó el amor por la palabra escrita, por el verso compartido.


Madre verso. Madre poema.

Que nos mostró el abrazo inconmensurable y nos enseñó a quererlo,

como se quiere a las flores o a los fantasmas.


Mi vieja de voces. Madre palabra.

Que anda atareada de ausencias que le duelen y de compañías que la placen.


Mi vieja tambor. Madre comparsa.

Que me enseñó a renovar las alas en cada aleteo,

para que no me aburra de mi y aprenda a quererme.

Mi vieja ocaso. Madre crepúsculo.


Mi vieja. Atormentadoramente nueva en cada paso.

Madre ciclos. Madre estrella.


Mi vieja.

Tan escandalosamente fabulosa

Pachamama de mi sangre

Mi vieja.

Cruzar los dedos

On: 14 de junio de 2009


Quizás sea toda esta maravilla.


De cruzar los dedos una tarde de otoño. Y justificar mi remota felicidad con hojas secas que están ahí debajo de mis pies. Afinadas y certeras, para que me canten hojas secas cuando las camine.


Buscar el sol en la vereda porque la sombra es fría en otoño. Y el sol abraza lindo, curiosamente.


Hablar de frazadas y descubrirlas, a mis favoritas, las que estuvieron desterradas por meses debajo de mi cama. Y sacarlas al patio para que agarren olor a otoño. Y acurrucarme con ellas luego para jugar a soñar durante varias horas.


Puedo convivir en paz con mis papeles y con el mundo cuando hace otoño. Mi otoño. El que me regala hojas secas y no se llueve (otoño no se atrevería a nublarse ante estos ojos).


Ahora miro la ventana mientras tomo el café con leche. Hoy en mi patio hace un otoño hermoso, descomunal.


La enredadera silva un tango mientras desparrama hojas. Y el hornero que hizo casa sobre la ventana, anda buscando hijos con su compañera.


Sí. Definitivamente puedo cruzar los dedos y justificar mi remota felicidad con estas cosas.