30 de marzo de 2010

Hoy es siempre, todavía.


Este poema
tendrá que ver con las veredas
y los dedos fríos en verano.
Tendrá que hablar
sobre algún cuerpo desnudo
que titila de noche.
Y de mi al descubrirlo
al contemplarlo.

Este poema deberá contar
el regocijo de los vientres
de la piel extasiada hasta los huesos.

Tendrá que hablar de la vergüenza
y decir algo del espanto.

Y susurrar amor
amor por todos los rincones
rebalsar de besos bien dados, de colchones gastados.

Este poema tiene que decir te quiero.
Y ser lumbrera de utopía
ser desdicha, calvario, maravilla.

Este poema tendrá que susurrar arrullos
abrazar fuerte
besar hasta dejarnos sin aliento

Naufragar de alas, cantar un tango, morirse de risa.

(Estas pequeñas palabras harán la revolución,
algún día.
Pero shhh…
Todavía es temprano, o como decía Antonio,
todavía es siempre).

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