2 de septiembre de 2010

Carajo.

Mandando a la reverenda mierda este empleo del ocote.

Y engrosando nuevamente las filas de desocupados de este hermoso país,
-bendito no, este blog carece de católicos-

Afirmo y reafirmo -dos veces-

Soy feliz, carajo.



(y hacía mucho que no, así que bienvenido sea)

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