♣ Palabreando hasta las cenizas. Revolviendo el viento, desde la piel al aire. Y ViceVersa ♣
25 de agosto de 2006
entre las comisuras blancas
de tiempo y arena
que se levantan como
laberintos.
Tantas caricias del mar
en los ojos, tantas
perspectivas abiertas,
tantas escamas del cielo
y del suelo.
Profundidad y fin.
Textura.
Bello caracol en que
despierto despues de tanto.
Pequeño receptaculo de dios.
¿Y si dios fuera en un caracol?—
pregunto como Juan.
¿Y si dios existiera en un caracol?
Tanto muro derivado
en un abrir y cerrar
de manos.
(eM!)
10 de agosto de 2006
Del hombre que amo
A veces el hombre rompe con sus tableros cuadraditos bicolores y me mira
Sola la órbita que lo rodea, lo vuelve amado y lo estrella contra el espacio
8 de agosto de 2006
A mis amigas...cuando eran niñas
29 de julio de 2006
12 de julio de 2006
uno por uno, y recordarlos y hacerlos mios.
Buscaria en cada tramo de ausencia
respirarte las entrañas, para medirlas
para que me cuenten de tus vidas.
Abrazaria en cada nochecita tus pupilas,
para que me ardan bien adentro,
para que me esfumen las nostalgias.
Amaneceria todos los dias en cada uno de tus dedos,
para que me saluden todas tus voces,
para que me recorran de a retazos cada uno de tus silencios.
Olvidaria tus solsticios de noche embravecida
para que tus parpados se me tatuen en las curvas
y me socaven el vientre de palabras
y me enmudezcan como todos los soles de un eclipse.
Menoscabaria hasta el hartazgo
cada uno de tus pliegues para descubrirte,
para recordarte, para nombrarte.
Desnudaria cada uno de tus hilos para comprenderte,
para descubrirme, para nombrarme si puedo
de nuevo
Nati.-
20 de junio de 2006
A propósito de la Sintonía Bipolar
Verás (y ésto si que es complejo), tu no apareces en la antesala de mi silencio cuando me desparramo sobre renglones. Es una tregua que me regalo sin tu consentimiento; ¿acaso podrás culparme? Crucifícame, soy loca (¿contento ahora?). Puedes creer de mi lo que quieras, nada hará que llore estupefacientes que no me corresponden.
Como dije al principio, no tiene caso que intentes comprenderme ahora, si cuando estube de cuerpo y fiebre ante tus pupilas de scaner no pudiste aceptarme. Es claro y entendible que no entiendas nada de principio a fin, porque soy yo la que intenta decirte NADA con el fin en el principio (o al menos no presisamente a tí).
¿Tiene peso la nada?- me pregunto- ¿ésta nada te significa o mas bien te repudia?...
No pretendo estorbar con mis alas de libélula en tu estanca miopía, ¡tenga piedad de mi Sr Esquema!
Al final de cuentas, con tus concluciones puedes hacer burbujas, que es casi lo mismo que la cantaleta mil veces repetida.
Co-habitemos- te propongo (yo aqui con mis libertades trotamundas, tu allí con tus prejuicios) en el mismo engranaje exquisito de la vida.
12 de junio de 2006
Y la ves a ella, cansada de patear el mundo con silencios y cuentas que pagar; con recibos amarillos y recetas del médico. La ves pasar frente a tu sillón, ocupando el poco lugar que queda entre el trono y el televisor y antes de lanzar la impecable puteada diaria, la volvés a mirar: su pelo negro amenazado por las primeras canas; su cuerpo diminuto y movedizo, sus ojos cansados y desteñidos. La ves pasar frente a tu mirada que no sabe decirle brazos, ni estrellas, ni amor; que ya no sabe descubrirla y adivinarla en la oscuridad.
Esa mujer, que interrumpe tu romance con el fútbol y te habla detrás de la página de diario como resoplando notas de auxilio, de cariño; que hace preguntas pueriles desde la cocina; que grita cuando habla por teléfono; que lidia con los desaires de una casa de paredes despintadas y con los silencios mortecinos de un marido cansado ya de verla pasar. Esa mujer que alguna vez te inspiró un amor febril y supo hipnotizarte con sus caderas generosas. Esa, que hoy busca debajo de la cama algún vestigio de esos años, esa mujer, a veces, se parece a tu madre.
7 de junio de 2006
22 de mayo de 2006
16 de mayo de 2006
Caprichos
Vuelven hasta nuestros talones lo que hemos visto nacer,
las cenizas de lo que hoy trancitamos,
cadáveres de mañana.
Y todo vuelve
centrifugándonos las tripas y los abismos.
Y volvemos a naufragar y a resucitar
del propio diluvio universal.
Cíclicamente latimos y perecemos a cada segundo,
maquillándonos la presencia e inventándonos
resquisios para argumentarnos la sonrisa.
Paliza, ceguera, muros.
Todo está demaciado cerca,
nada nos extiende los brazos
para abarcar todos los "todos".
Y volvemos a mirarnos a nosotros mismos
desde atras de la nuca.
Rastros- rostros
Reverso y anverso de la misma letanía de la sangre.
¡ESTAR VIVOS Y CICATRIZADOS!
Continuar vivos,
permanecer vivos
mientras dure la tormenta,
Vino, rocio,
válvula de escape.
Madre selva- madre suelo,
tierra, aire, polvo,
polvo... sólo polvo.
Adanes de oferta que se ponen amarillentos
por los años y las cuarentenas
(Tan solo sin su Eva, tan preocupado en el almacén de
los excesos)
Cataclismo y extinción,
metamorfósis multiforme y abstracta.
Preguntas que volveran al centro
inermes y congeladas.
Caprichosamenrte todo regresa al centro...
Hipocresía de polietileno on line
infectándonos de lo que nuestras pupilas no quieren creeer.
Plástico clavado en los párpados,
plástico aventozado en las sienes.
Inevitablemente todo regresa al centro...
Y a pesar de todo, se abre una grieta oscura
en el cemento -delgada,frágil-.
Al menos caben en ella cinco gotas de luz.
No sin ladrillos al hombro
los sobrevivientes se abren paso entre los pliegues del miedo,
volviendo a respirar la orfandad aceitada y trascendental.
Todo regresa al centro,
entonces: Salud por los valientes -y los testigos-
que completen el giro de la gran rueda
21 de abril de 2006
La suspensión
12 de abril de 2006
Noche por las calles de Paraná

El mundo pende de un hilo.
También las agujas que transpiran el tiempo que no pasa.
Y el alma, almita, liviano papelito sometido a gravedad,
levita en el do-re-mi que desparrama
una guitarra
bajo la noche.

El músico en las imágenes: Martín Soto, regalándonos melodías en el nocturno del domingo.
Texto: María Emilia Elizar
Fotografías: Paula Kindsvater
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7 de abril de 2006
De ventiscas y amorios
rincones. Ventisca que arde y a veces quema. Ventisca dulzona y triste,
tan atareada de ausencias,tan desolada de manos. Se pregunta a quien
enviar su vientito, vientito de amores, de esos que arden y arden y no
piensan y solo aman. Arden y aman. Pero se dice que ya no hay, que se
acabaron. La gente ya no se ama, ya no se arde, no se incendia.
Triste tristeza de ventisca alada. Que anda repartiendo chispas a ver
si alguien se anima y se enciende. El que se enciende, no puede estar
solo y busca amar. Amar y arder. Y aquella ventisca alada alumbrada
azul traviesa estará feliz de acariciar a los que arden y no piensan.
Natalia Gigliotti
25 de marzo de 2006
24 de marzo de 2006
28 de febrero de 2006
24 de febrero de 2006
En las melenas despeinadas y sucias, el brillo de la luna creciente platea los mechones de pelo negro. El carro va lento, arrastrado por un hombre joven. Quién sabe sus pensamientos. Quién sabe sus imágenes adentro, tras los ojos cansados. Dos niños revolotean al costado de los tachos o entre las bolsas de nylon tiradas en la vereda. Mariposas inquietas... como si después de todo, fuera un juego.
Paula Kindsvater
10 de febrero de 2006
En el Hospital Materno Infantil San Roque de la ciudad de Paraná, en la sala de des-espera de la terapia intensiva, se ven inscripciones como: "Dios ylumina", "Su papa cien la espera", "Nestor que Dios te beniga", y con el mismo color: "Nesto que todo te mu bien pronto. Tu tía Rosa".*
Así, los familiares de los internos les escriben cartas a sus niños y a sus niñas y les dibujan barcos, como esperando que la cal les absorba la tristeza y los inmortalice.
*Las frases están escritas de manera textual: "ylumina" por "ilumina", "papa" por "papá", "cien" por "quien", "beniga" por "bendiga", "Nesto" por "Néstor", "te" por "esté", "mu" por "muy".
María Emilia Elizar



