9 de febrero de 2011

Pedacitos.

Redefinir espacios
y tiempos
y algunas esquinas.
También mi pieza, cómo que no,
y la calle
y acá adentro.
Arrejuntar mis pedacitos, adornarlos,
quererlos
a mis trozos de espejos
a mis buenas máscaras.

Es hora de despojarse de las mierditas cotidianas que acechan,
las propias y las ajenas. Las tuyas, las mías y las vuestras.

Sonreir por lo que se nos cante la regalada gana,
aunque más no sea una pelotudez,
una razón pequeña
un gesto diminuto.

Ser feliz de pequeñas cosas.
Primero conmigo. Para después, ahí sí, con los otros.
Habitar y habitarme (cuestión no menor, y no tan fácil).

Delinear planes
metas
objetivos
para destrozarlos pasito a paso,
en el camino.

Sonreir.
Cerrar los ojos y sí, ay! que sí, que un, dos, tres, que sonreir.

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