21 de diciembre de 2011

Carcajadas.

me desperté y reía
carcajadas
con espasmos de felicidad que andaba extrañamente
contenida por ahí

me reí por horas. un día entero. enterito.

jugamos
como saltimbanquis enloquecidos
o hippies nostálgicos
o adultos que aun no lo son tanto
o artistas frustrados pero felices

extrañando algunos pasados, pero no tanto
siendo nosotros en otros.

es asombroso lo crucialmente existencial que puede ser un domingo. uno solito.

y son esas cosas, pequeñas, las que me convencen de que la vida es breve
aleteo infinitesimal
y que por eso hay que caminar el mundo con ojos de niño,
para no perder jamás la capacidad de asombro

porque en el fondo, creo que para eso hemos venido,
para mirar con los ojos bien abiertos
conmovernos,
para caminar
y reírnos hasta el espasmo
y ser un poco río, guitarra, sol
y chistes muy malos
y canciones pedorras pero compartidas
y amar/nos hasta el hartazgo

para después volver a empezar. una y otra vez. no sea que vayamos a perder la costumbre.

gracias les digo, jipis.


Vinito y amor
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