8 de noviembre de 2012

Sueños II

anoche andaba en bicicleta.
soñaba que andaba y andaba.
giraba por la ciudad.
subía, bajaba, miraba.
comía una mandarina, dos.
subía, bajaba, miraba.

ardía el sol. soplaba caliente el viento de verano.
la bicicleta me llevaba a algún lado.

un árbol?, pensé
el río?, supuse
un otoño?, quise

pero no. andaba por caminos que no conocía.
mientras ardía el sol, allá arriba, increíblemente.

la bicicleta me llevó,
despacito,
hasta tu sombra.

permiso, te dije, esta tarde acá me quedo.


27 de octubre de 2012

Néstor.


Tengo palabras atragantadas. Atravesar la muerte de otro y sentirla cercana es algo inédito para mí. Otro que no es familia, ni amigo. Compañero, eso.

Las banderas, las consignas. Los compañeros. La Plaza.
Atravesar la Plaza, la primera Plaza del país, para despedir al compañero y presentarle nuestros respetos. Para que sepa que acá estamos y estaremos, construyendo lo que él empezó.

Ahí estaba el pueblo. Precioso. Colmado de banderías y de independencias. Yo estoy porque tengo que estar acá, escuché decir a una doña. También sentí eso. Venir a despedir. Venir a apoyar. Venir a encontrarnos con los que están y sienten como uno. Porque cuando duele, el cuerpo busca abrazos que duelan parecido, para no sentirse solo.

Pasar la noche porteña en la Plaza de Mayo. Y recibir el solcito de la mañana ahí. Donde también pasaron la noche varios descamisados, pobres y rotos que no tienen techo. Desperezarse y andar. Recibir el sol con mate caliente y bizcochos horneados y algunos diarios recién salidos para ver qué se dice y qué se dijo de los días que estábamos viviendo. Y mientras, mirar la pantalla que transmitía lo que pasaba desde adentro del Salón de los líderes latinoamericanos, por donde transitaron toda la noche compañeros y compañeras a despedir a Néstor.

¿Estábamos naciendo ahí? En esos momentos en que nos mirábamos y nos encontrábamos llorando el mismo dolor, la misma pérdida, sintiendo la misma y terrible falta. ¿Éramos nosotros descubriéndonos unidos por alguien que nos trascendió, y después de muerto nos funda? ¿Nacíamos ahí? ¿Fuimos un pueblo construyéndose una nueva identidad política, unos nuevos sujetos, hermanados por la muerte de uno de los nuestros?
Todavía faltaba la lluvia. Que empezó como llovizna y no paró durante el resto del día. Pero había un compañero muerto. Un compañero de corazón enorme, y al que, ironías de la muerte, su tiro del final fue un corazón que erró. Y a los compañeros muertos hay que despedirlos y acompañarlos.

De a poco libero esto. Tengo tantas palabras atragantadas. Que no sé cómo escribirlas. Para quién. Para mí, resuelvo. Y a la mierda. Vuelvo.

La lluvia no molestaba. Mojó, sí. Hizo frío, sí. Pero marcaba una diferencia con los otros días. Se me ocurrió pensar en algún momento que el pueblo y el cielo tenían ritmo circadiano. La lluvia convertía ese día en historia. Para siempre. El último día de despedida del compañero. El compañero que nos dio tanto, y que sólo la buena historiografía podrá hacerle justicia.

¿Nos trasciende esto que nos pasó?
Nos deja mareados en medio de una tormenta que aún no supimos calmar.
Nos deja pasmados ante lo injusto.
Y cantando, convencidos, con nuevo furor: Sean eternos los laureles, que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos… ¡o juremos con gloria morir!

A Néstor Carlos Kirchner.

19 de octubre de 2012

Mañanas.

Hay veces que me acariciás
como si estuviera por acabarse el mundo. De una forma final. Atroz.
Terriblemente hermosa.

Es incierto esto. Raro. Tranquilo... debe ser por eso que me gusta.
No tiene exigencias. Ni tiempos.
Hay cariño, no amor. Y eso, por ahora, es un alivio.

Hay veces que me duermo pensando en tu abrazo, en tu espalda, tu boca
y ay!, dudo de todo, un rato.

Pero no. Esto que somos es así, con sus incertezas y sus vaivenes
y sus gestos amorosos. O no.
Esto que no somos, no se mide.

Y eso es tan lindo como tu caricia mañanera.

20 de septiembre de 2012

Buenaventura.

En la ciudad donde vivo
andan floreciendo los aromos, los lapachos.
Se anda asomando la vida nueva de la primavera
en cada esquina, en cada cauce, en cada lluvia.

En la ciudad que habito, que quiero, que me llena
el río anda cantando una cancioncita con gusto a futuro,
anuncia el tiempo de las flores,
los colores, los olores.

La ciudad se anda convirtiendo en una ventana
hacia los abrazos,
en una pausa,
en un silencio,
en un solsticio.

Miro el cielo colmado de azul, repleto, felíz.
Llega el calor. El carnaval. La buenaventura.
Viene el tiempo de las polleras, las mareas,
las estrellas enormes, allá arriba,
los ciclos nuevos.

¿Cómo no va a ser tiempo de cambiar de piel,
también?



19 de septiembre de 2012

Preguntas I.

si un día no estoy más
¿se hará cargo el mundo de mi voz?
de todo lo que no llegue a decir, a abrazar, a sentir.

si un día no estoy más
¿me haré cargo de mi propia ausencia?

16 de septiembre de 2012

quiero.

[quiero una canción con mi nombre
un alguien nuevo que me diga tequiero
abrir grandes los ojos
maravillarme
quiero ver el mundo entero
decir algún nombre y sorprenderme
reir a carcajadas
enterrar soles y desenterrar lunas llenas, embarazadas de noche
conmoverme
llorar a mares
gritar lo mucho que amo esta vida tan vida
tan mía tan yo en el medio del espanto
y la ternura]

14 de septiembre de 2012

Y no.

quisiera que seas una sombrita nomás
algo que no voy a extrañar
un abrazo tibio
una sonrisa a medias
manos frías.

yno.
tu cuerpo no es sombra. es tan tangible como mis ganas de vos.
y tu abrazo es entero. y caliente.
y tu sonrisa, certera. y tus manos, llenas.

es una lástima que ya no quiera más esto,
así,
tal cual es. yno.

12 de septiembre de 2012

Confluencias.

Te abrazo y corren las mandarinas;
te beso, y todas las uvas sueltan el vino oculto  de su corazón
sobre mi boca.
Gioconda Belli

Te acaricio dulcemente. Quisiera que te quedes. Que esto sea algo. Poco más de lo que es.
Te miro ser toda la piel y toda la sangre. Y estas latitudes que confluyen en tu boca.
Contemplo tu espalda de aire. Tu hombría siéndome. Haciéndome.
Y me guardo toda la ternura del abrazo. Los besos tibios. La sonrisa entera.

[escribo porque es mi forma de sentir el mundo. a vos. a mi misma.
tengo un pergamino donde describo tus costados, incluso antes de haberlos conocido. 
así que no te preocupes. esto es mío. todo mío.]

Mañana serán otras mis manos. No éstas que te acarician hoy.
Qué suerte la mía. De haberte saboreado un día así. Entero.
Sin reclamos. Sin horarios. Simplemente siéndonos.
Con toda la vida a flor de piel, ardiendo ahí, a nuestros pies.


S/T - María Mamczur


6 de septiembre de 2012

Flores.

[me iría bien lejos
escaparía de varias gentes
de algunos conflictos
de ciertas mentiras que digo
de ciertas verdades que hago]

pero no.
que ya llega la primavera. de a poco.
me viene naciendo como de adentro.
la siento agrandarse en el pecho. me aliviana los pies.
ando suelta de manos.
vestidita de aire. ando.

[quiero flores. muchas flores.
que florezcan mil, en cada rincón.
ojos que aturdan.
llenarme de besos.
abrazarlos a todos los que andan vaciados de manos,
apurados
desquiciados
viciados de espantos
locos. abrazarlos]

pero si. que viene llegando el tiempo del viento cálido.
de hacer muchos amores. y de hacer el amor, también.
quiero andar, andar. que arda el sol en la cara.
que se llene la verdulería de mandarinas.
que sea verde el mundo. muy verde.

que te alivianes los pies.
que andes vestido y vestida de aire, quiero.







13 de agosto de 2012

Abajito.

serás todas mis sombras.
y las sombras de mis manos.
y las de mi boca cuando te nombra en la noche, en esta cama.
                                                       [abajito de mi, hombre]
¿sabrás nombrarme cuando ya no haya más que decir?
¿sabrás mi nombre, después de mañana?
¿después de vos, me sabrás?
                                                      [saboreame un rato más, que acá me quedo, hombre]

8 de agosto de 2012

[...]



[Cuando me crecieron alas, volé.

Cuando me llamó, allá fui.

Cuando me di cuenta, estaba ahí.

Cuando te encontré, me perdí.

En cuanto te vi, me enamoré.]


Pedro Aznar

3 de agosto de 2012

Yo no te exijo el fuego.


Poema de: Norma Segades Manias.
Soy lo que soy.
Una mujer extraña,
una mujer sin vueltas ni preguntas que arrastra
cicatrices de vinagre porque la afrenta le quitó hace
tiempo las frágiles migajas del asombro.

Una mujer de sueños sumergidos que reniega de
brisas y relámpagos y rubores y vuelos y palabras y
máscaras y torpes eufemismos asediando el reverso
de sus ojos.


Soy lo que soy.
Me tomas… o me dejas.
Soy esta desmemoria de crepúsculos, esta orfandad
de duendes, esta tierra de dura orografía, de breñales
donde erizan las lobas sus sollozos.


No comprendo el amor de otra manera que este
aliento tenaz, impenitente, labrando los desnudos
calendarios con un filo de arados celebrantes
horadando los úteros del polvo.


Mi amor no exige nada,
ni siquiera el tributo de un beso cotidiano
ni una brizna de sol mientras trabajas ni un símbolo
que encienda la liturgia ni caricias rodando en los
agobios.


Mi amor es el amor de los que saben que todo es un
eterno desafío,
contienda de sudores, de coraje,
un combate feroz donde la muerte siempre clava su
emblema en los escombros y la ternura es un tañido
breve,
apenas una niebla coagulada que estalla en nuestros
gestos cuando el sueño (como un árbol de olvidos
subterráneos) florece en la impiedad de sus retoños.


Soy lo que soy.
Ya ves…
No me reclames nada más que el linaje de mi
ausencia observando tu espalda en el silencio
mientras crecen mentiras clandestinas y yo me quito
el corazón…
Y lloro.


Abrazo - Zdzisław Beksiński

1 de agosto de 2012

Pachamama.

(Click en la imagen para agrandar. Descargala para leer)

Felíz día de la Pachamama. A tomar caña con ruda!





23 de julio de 2012

Cena.

siento que se me van a salir del cuerpo las ganas de decirte que te cenaría, entero. bocado a bocado a bocado.
no entran en mi. me ahogan un poco. es como tener todas las palabras atragantadas sin poder, sin poder.
no entiendo qué me hiciste. si yo no te quiero. qué pasó.
cómo mierda te saco de acá adentro. cómo te hago un bollito y te tiro. cómo.
me atajo las ganas de quererte. y no me sale. es una furia contenida. un desquicio.
igualmente, adivino que tu desnudez concreta no sería el paraíso.
a mi me mata esta parte. la de desearte con sacudones. la de verte e inventar el mundo que seríamos juntos.
ya sé. histeria. pfff. lo sé perfectamente.
y sin embargo, se me salen las ganas, hombre, de decirte que si te agarro te cenaría una noche larga, y entera.

18 de julio de 2012

Dónde.


quisiera conocer tus cotidianos.
los lugares donde transita tu vida.
saber tus sombras. y las sombras de tus bolsillos. tus dudas.
los libros que amás. las películas que te hicieron llorar. lo que odiás.
[soñé que nunca te iba a conocer. jamás de los jamases. tanto no importa. te invento]
entonces, quisiera conocer el sabor de tu café con leche a la tarde. y de tus tostadas.
la forma de tu caricia mañanera. y de tus abrazos espontáneos.
los besos esquivos. y los otros, los inolvidables.

Eternal Sunshine of the Spotless Mind
dónde sos.
vos.
dónde estás siendo hoy.

13 de julio de 2012

Necesito.

ando un poco empachada de sinsentido
cansada de las rutinas
dando vueltas sobre mí misma, sin saber muy bien
dónde ir
y necesito un cuerpo compañero que me sonría
y me abrace
y me ande cerca, para que yo no olvide
estas cosas que necesito.




29 de junio de 2012

Verosímil.


La única verdad es la realidad.
Aristóteles. Perón. Urondo. Etc.


George Orwell tenía razón. Cuando escribió "1984", allá por 1948, postulaba que la sociedad del futuro sería sumisa, dominada y, principalmente, no conocería la verdad. Nada, pero nada de nada, de lo que se escribía o producía en ese mundo del futuro era realmente verdad. Pero no existía forma de comprobarlo. La documentación se actualizaba constantemente, a medida que sucedían los cambios, y lo anterior era totalmente eliminado. Ni un rastro de lo previo. El Ministerio de la Verdad llamó Orwell a ese lugar encargado de actualizar la realidad, transformándola en una distinta a la anterior.

¿Les suena familiar?

Pues claro. Hoy se llama Facebook, y es un ejercicio que hacemos todos los días. Ayer con una fecha de Volver al Futuro. Hoy con la muerte de Badía.

La información que sale en Facebook pensamos está actualizada y la asumimos verosímil. Y, las más de las veces, la creemos porque no tenemos muchas formas (ni interés) de corroborar que sea o no lo que se dice allí, cierto. Y reproducimos esa información porque son las "reglas" de esa red social: Decir algo, siempre, por más pelotudo que sea.

Pero ese ejercicio, el de la reproducción, no es el peligroso. El verdaderamente peligroso es el de la eliminación. Si eliminamos los verosímiles que creímos verdaderos pero se transforman en falacias (o imprecisiones, o incongruencias o, lisa y llanamente, mentiras) ¿cuánto falta para que eliminemos la verdad? ¿O será que ya lo estamos haciendo?

La información es poder, dicen. Sólo habría que imaginar el poder que tendrían aquellos que pudieran tergiversar la realidad... Paren! Freno de mano! Ya lo hacen, se llaman medios de comunicación masiva. Hola, qué tal, mucho gusto. Contame qué tenés en el plato del morbo y el sexo para las noticias de hoy. Igual, ese es tema para una laaaarga reflexión, en otro momento.

Empaparse de los muchos verosímiles que circulan, discutirlos, criticarlos y desmentirlos, si es necesario, es la tarea que nos toca para no eliminar realidades. Tremenda tarea, sí. Pero el objetivo lo vale: no convertirse en obsecuentes, y formar(se) para tener conciencia de uno mismo y los otros (que son yo, indefectiblemente).







25 de junio de 2012

Corporizaciones.

No sé qué quiero decir sobre lo que callo.
Me cuesta corporizar en palabras las cosas que me palabrean el cuerpo cuando te veo.
Igual, es mi defecto. Siempre tuve el mismo problema. No saber decir. Sí escribir.
Por eso heme aquí, intentando decirte que te quiero, hace mucho. Y nunca te lo dije.

19 de junio de 2012

26.

Tengo una urgencia.
Un picor.
Un apuro.
Una nota.

Pero voy con calma.
Me he nacido a mi misma varias veces ya. 26 casi. 
Tengo el cuerpo entero, que hace.
La voz toda, que dice.
Mis gentes-roca.
Mis gentes-camino.

Puedo hacer una pausa. Y mirar el cielo.
Porque tuve 26 cielos y fueron todos míos.
Parí 26 ojos, también.
Con sus abrazos y sus desidias y sus ansias y sus hermosuras.

Tengo un silencio.
Una caricia.
Una memoria de elefante.
Un elefante en una serpiente.

Pero voy paseando.
Me dejo asombrar. O no. Me muero de miedo. O asusto.
Soy toda esta cantidad de voces de adentro
y de voces de afuera.
De música incendiaria, enardecida,
tamborileando en mis dedos, en el pecho.

Tengo algunos versos
-que son sólo míos-
Y muchas manos compañeras, montones, que se extienden y me abrazan
siempre.

Tengo 26 otoños.
Y nadie nace en otoño sin laberintos y cielos grises y poesía.
Así que acá me tienen, laberínticamente
naciendo una vez más,
de otoño a otoño, como lo indica el calendario,
y mis arrebatos de alegría.

9 de junio de 2012

Incendio.

Ojalá esta noche
se incendien todas las ganas.

No nos vamos a morir de frío. Vamos a bailar todo el cuerpo.
Sacudir las malarias. Perder a los idiotas.
Encontrar a los que valen la pena ser encontrados.

El mundo se acaba en un suspiro.
Y el invierno siempre, alguna vez, termina.